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Una Familia Busca De Nuevo Su Hogar Tras Abandonar Venezuela Y Marcharse A Chicago

Tras años de emigración, Tomás Alvarado y Carmen Ollarves vuelven a Chicago con su hija pequeña.

Grecia y Tomás Alvarado juegan en el parque de Portage Park en el barrio de Portage Park de Chicago, Illinois, el domingo 23 de octubre del 2022. Grecia aún estaba siendo amamantada cuando la familia atravesó la selva dejando atrás Venezuela.
Jonathan Aguilar para Borderless Magazine
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En After the Buses, Block Club Chicago y Borderless Magazine siguieron a 10 de los miles de inmigrantes venezolanos enviados a Chicago como parte de la maniobra política del gobernador de Texas Abbott este año. Block Club Chicago es una redacción sin ánimo de lucro centrada en los barrios de Chicago; suscríbase a su boletín diario. Borderless Magazine es una redacción multilingüe sin ánimo de lucro que informa sobre y con los inmigrantes de Chicago; suscríbase a su boletín semanal.

CHICAGO — Un lunes por la mañana, Tomás Alvarado y su esposa Carmen Ollarves llevaron a su hija Grecia, de 2 años, a un parque infantil en Portage Park, en el lado noroeste de Chicago. Se aseguran de llevarla ahí tan a seguido como puedan mientras el clima lo permita.

La familia llegó a la frontera sur de Estados Unidos hace apenas unos meses. Pero salieron por primera vez de Venezuela en 2018. A pesar de tener tres trabajos entre los dos apenas habían podido dar una comida a la semana a su familia. Junto al hermano de Carmen, Luis, la pareja viajó a Perú a pie para escapar del régimen autoritario del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Tomás y Carmen seguían luchando por llegar a fin de mes en Perú. Carmen recuerda que los empleadores la rechazaban por sus raíces venezolanas. Después de cuatro años de lucha para ganar suficiente dinero para comprar comida y pagar su casa, la familia decidió abandonar Perú e intentar cruzar a Estados Unidos.

Credit: Jonathan Aguilar para Borderless Magazine
Grecia Alvarado y sus padres, Tomás Alvarado y Carmen Ollarves, en la cocina de su apartamento en el sótano en el barrio de Portage Park de Chicago, Illinois, el lunes 17 de octubre del 2022. La familia llegó a Chicago desde Perú en agosto del 2022, en donde vivieron un tiempo tras huir de Venezuela.

Cuando Alvarado y su familia llegaron a pie a El Paso, Texas, fueron detenidos y retenidos durante tres días por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Luis permaneció ahí durante tres semanas.

La única persona que conocían en Chicago era una antigua vecina que tuvieron en Perú, que se había mudado a Estados Unidos años antes. Armados con su dirección, pudieron salir del centro de detención de inmigrantes diciéndole a los asesores de UNICEF que tenían patrocinadores esperándolos en Chicago. Nadie les pidió pruebas.

Un par de días después, un martes de agosto del 2022, los tres llegaron al aeropuerto internacional O’Hare.

Borderless habló con la familia de tres sobre cómo llegaban a fin de mes en Sudamérica, su viaje a Chicago desde Perú y sus esperanzas para el futuro.


TOMÁS ALVARADO: Nos conocimos en Caracas. Trabajábamos en Locatel, una farmacia conocida. Carmen era auxiliar de farmacia y yo de seguridad. También trabajaba en Pizza Hut. Carmen y yo nos conocimos como compañeros de trabajo y nos fuimos conociendo poco a poco hasta que empezamos una relación.

CARMEN OLLARVES: En Venezuela, en nuestros días libres, solíamos ir al cine cuando podíamos, antes de que la situación fuera crítica. Cuando empezamos nuestra relación, yo vivía en Maracay y él en Caracas, a unas dos horas de distancia. En nuestros días libres viajábamos a la casa de mi madre en Maracay y ahí estabamos todo el tiempo hasta que me mudé a Caracas

ALVARADO: Como trabajábamos en una farmacia, compraba medicamentos que no necesitaba para poder hacer un trueque por comida. Habíamos llegado a ese extremo y esa no es manera de vivir.

Llegó un momento en que teníamos que madrugar o trasnochar para comprar un kilo de arroz. Es la realidad de muchos venezolanos, por eso decidimos salir e irnos a ciertos países de América Latina porque, en ese momento, Estados Unidos era algo imposible debido a nuestras finanzas.

OLLARVES: Emprendimos el viaje a Perú en febrero de 2018. Tardamos 12 días, con mi hermano, en hacer el viaje entre caminar y algunos paseos que nos daba la gente. Tomás vino después.

Era difícil encontrar trabajo en Perú. No querían venezolanos allí, aceptando trabajos. Había muchos trabajos en los que mi marido no cobraba, a pesar de trabajar de 12 a 14 horas.

ALVARADO: Elegimos Perú porque pensamos que podría ser la mejor de las peores opciones. Pero Perú empieza a tener los mismos problemas que Venezuela. Los alquileres están subiendo de precio y el salario sigue siendo el mismo. Es muy gradual. Quizá el impacto no sea enorme, pero empiezas a verlo.

Así que nos fuimos, y pasamos de Perú a Ecuador y a Colombia, a través de la selva, para llegar a Estados Unidos.

Vinimos con nuestra hija y mi cuñado Luis, que llevaba tres maletas. Mi mujer duró dos días en la montaña, descalza y en ropa interior, porque el barro le comía la ropa. Pasamos dos días en la selva, un día sin comer. Tuvimos que comer cebollas con mayonesa porque era lo único que teníamos.

OLLARVES: Todavía estaba amamantando a Grecia en ese momento. Cuando salimos de la selva, fuimos a un campamento en Panamá y pudimos comer allí.

ALVARADO: Panamá, Costa Rica, Nicaragua, fuimos país por país, y finalmente llegamos a Texas, a la frontera. Entonces la Patrulla Fronteriza nos tomó los datos, nos dijeron que tiráramos todo lo que teníamos. Nos quedamos con nuestra ropa y los pañales de Grecia. Luego nos tomaron los datos.

Credit: Jonathan Aguilar para Borderless Magazine
Grecia y Tomás Alvarado juegan en el parque infantil de Portage Park, en el barrio de Portage Park de Chicago, Illinois, el domingo 23 de octubre del 2022.

OLLARVES: La Patrulla Fronteriza se quedó con nuestros documentos y desde la frontera nos llevaron a El Paso. Nos entregamos y estuvimos ahí tres días, detenidos. Luis vino con nosotros, pero a él le costó más tiempo, unos 22 días.

Nos llevaron a un lugar para darnos un documento que nos iba a identificar para poder viajar a la ciudad que habíamos elegido. Después, nos llevaron a un albergue en Las Cruces, Nuevo México.

El albergue verificó que teníamos el dinero para viajar. Nos hicieron el favor de llevarnos al aeropuerto y hubo un consejero de UNICEF que nos ayudó a comprar los boletos para viajar.

ALVARADO: Mientras Luis estuvo detenido en El Paso, se encontró con otros centroamericanos que se entregaron al igual que nosotros. Llevaban entre ocho meses y un año ahí, y el temía que le ocurriera lo mismo.

OLLARVES: Cuando íbamos de camino a Estados Unidos ya teníamos la mentalidad de que íbamos a venir a Chicago.

ALVARADO: Elegimos Chicago por una vecina que tuvimos en Perú que vino aquí y quedó encantada.

Y yo, más o menos conocía Chicago por las películas americanas. Conocía Chicago tanto como la Torre Trump. ¿Quién no conoce eso? El lago Michigan, el centro de la ciudad, esas cosas, cosas pequeñas. La historia que tuvo Chicago con los mafiosos, con Capone, ese tipo de historias interesantes. No pensé en los Estados Unidos y en Chicago en comparación con otras ciudades.

Creo que había oído en un albergue de Panamá que Chicago era una ciudad que protegía a los inmigrantes. No lo sabía, pero ya había elegido Chicago.

OLLARVES: Después de que llegamos a Texas y nos dejaron ir, comenzamos nuestro viaje aquí.

Duramos tres días en el albergue de Nuevo México, luego nos entregamos un viernes y el martes por la mañana estábamos de camino a Chicago.

ALVARADO: Nos llevaron al aeropuerto de El Paso. Nos avisaron con treinta minutos de antelación y no tuvimos ni tiempo para ducharnos.

Por ahora, nos alojamos en una casa que le pertenece al jefe de uno de nuestros antiguos vecinos en Perú. Nuestra vecina fue como nuestra intermediaria. Nos trajo a Chicago.

Hemos tenido algunos problemas con la casa. Las tuberías se congelaron y reventaron. Hay agujeros en el techo que cubrimos con tela para que no se vieran. Hemos limpiado y el dueño de la casa ha visto todo lo que hemos hecho y no nos ha cobrado el alquiler durante los dos primeros meses y medio.

OLLARVES: A diferencia de Perú, aquí tengo una cama para dormir. Gracias a Dios tengo un lugar para cocinar. Tengo una nevera que es pequeña pero que funciona. En otras palabras, hay una gran diferencia.

Estamos buscando hospital tras hospital para ver dónde pueden tratar a nuestra hija por su tos. Grecia ya tenía el vientre muy hinchado por haber bebido agua contaminada durante el viaje, porque era eso o morir.

Formamos parte de un grupo de mensajes en el que compartimos información sobre recursos. Pero necesitamos algún tipo de identificación estatal para utilizar muchos de esos servicios.

Credit: Jonathan Aguilar para Borderless Magazine
Tomás Alvarado, Grecia Alvarado y Carmen Ollarves caminan por el barrio Portage Park de Chicago, Illinois, el domingo 23 de octubre del 2022. Grecia estuvo enferma durante ocho semanas y no fue tratada hasta hace poco.

ALVARADO: También hemos estado en varios hospitales que nos han dicho que no volvamos, porque como “ilegales”, hay lugares y albergues para atender a nuestra hija enferma.

Grecia fue tratada recientemente en un hospital de Humboldt Park. Después llegó a nuestra casa la factura con un total de 645 dólares.

Como no tengo permiso de trabajo, trabajo como contratista de limpieza y construcción. Pinto casas, limpio jardines, cosas que puede hacer un inmigrante sin papeles.

Si tuviéramos mejores ingresos, podríamos ayudar más. No vinimos sólo por nosotros, sino por nuestros seres queridos que se quedaron en Venezuela. ¿Cómo podemos ayudarlos? 

La madre de Carmen necesita medicamentos que en Venezuela son muy caros o no están disponibles. Así que hemos podido enviarle dinero. 

No hemos tenido que gastar dinero en ropa, algo que agradecemos mucho. 

OLLARVES: Con el tiempo, me gustaría tener mi propia casita, carro, cachorro… cualquiera de esas cosas, porque sería algo propio.

Creo que una vez que aprenda inglés, se me abrirán muchas puertas.


Alvarado le comentó a Borderless que sueña con convertirse en chef y que algún día le encantaría tener un restaurante con su esposa. Está buscando trabajos estables en cocinas y le gustaría quedarse en Chicago. Ollarves ha encontrado recientemente trabajo limpiando casas. Espera poder continuar su educación pronto. Alvarado está inscrito en cursos nocturnos para adultos a través de la Asociación Polaco Americana de Chicago para aprender inglés. La pareja tiene como objetivo principal aprender inglés. Cuando él vuelve a casa, los tres practican inglés juntos lo más seguido que puedan.

Esta historia fue reportada con el apoyo de Chicago Headline Club Foundation.

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